Excelente mañana de diciembre para salir con amigos y estrenar flaca (aunque sin los automáticos). Carles, Víctor el Nochebueno, Elena y un servidor, en la clásica Nules - Betxí - Sant Antoni - Nules. ¿Qué más se puede pedir?
No importa la velocidad media, ni las calorías quemadas, ni las pulsaciones alcanzadas. Importa el buen rato que hemos pasado. Subir a Sant Antoni... pues sí, alguno ha subido trozos a pie, se ha salido una cadena, las pulsaciones se han disparado... ¿y qué? Arriba hemos disfrutado de la maravillosa vista de la comarca, con el mar y las montañas al alcance de la mano. Y, cada uno, se ha llevado el reto de subir mejor la próxima vez. Ha habido sufrimiento, sí, pero volveremos a salir. Porque apretar los dientes nos motiva a sonreír después.

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