El resultado, el del gráfico: 45Km, subiendo hasta casi 500m de altura: Aín. Un paso más allá después de Eslida. 21Km/h de media, dos horas y 10 minutos sobre la bici.
Aín, que "p'arriba" estás, japuta...
La realidad tras el gráfico es que he salido con muy malas piernas, que me he tomado la subida a Artana con mucha calma (ventajas de conocer el terreno), que he recuperado las buenas sensaciones subiendo, que de Artana a Eslida sigue siendo un paseo... y que de Eslida a Aín, tela marinera: 5Km de carretera al 7 y al 8% de pendiente todo el rato, con tramos del 10%. El entorno precioso, como siempre, túnel oscurísimo incluido... pero mucho mucho esfuerzo en las piernas al llegar arriba.
El entorno es de fábula
Eso sí, una vez arriba, paravientos y un descenso donde te sientes volar. Y es que el ciclismo me gusta tanto porque refleja mi filosofía de vida: sin esfuerzo no hay recompensa, si no cuesta conseguirlo no se disfruta. Por eso, tras sufrir subiendo, el placer de bajar compensa cualquier mal rato. Y por eso volvemos una y otra vez a la montaña, cada vez más arriba, arriba, arriba...

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